8 nov. 2013

Días vacíos.

¿Cuándo? el martes, salí del colegio con la sensación de que todo el día había sido en vano. Fue un día vacío. Un día perdido
 No, no es por el hecho de que estuve unas 8 horas en el colegio interrumpidas solo por poco mas de hora y media para comer, si no porque fue un día improductivo hasta ese momento a las seis de la tarde en que pise el colegio por ultima vez en el día. Y por improductivo no me refiero solo a que en el colegio prácticamente no aprendí nada, si no a que, excepto por la historia del libro que estuve leyendo en las clases de ese día -Alas- y que lo había visto a "él" al mediodía y que reímos, nos abrazamos, besamos... no recordaba nada interesante, como si el día completo hubiera durado solo unos segundos.
Pero mientras caminaba a casa, en esas 4 cuadras pensé mucho, pensé en por qué el día me había dejado tan vacía, sin ganas de nada, podría decirse que extremadamente seria. Y en la esquina de la cuadra en donde vivo, paso un auto, yo miré y el señor mayor que manejaba me sonrío. Fue esa sonrisa pícara, con una pizca de ternura de anciano- (?)- la que me hizo darme cuenta que nunca hay que dar el día por perdido, que siempre se puede hacer más, y que si logramos hacer sonreír al menos a una persona, el día estará completo.

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